sábado, 16 de abril de 2016

Traslado Presidencial - Operacion Aniversario

El 10 de agosto de 1973, el presidente de la Cámara de Diputados en ejercicio del Poder Ejecutivo Raúl Alberto Lastiri y comitiva, se traslada en el avión Hercules C-130, matrícula TC-66 a la base Marambio, transformada en sede del Poder Ejecutivo Nacional, con motivo de conmemorarse un nuevo aniversario de la Fuerza Aérea Argentina.
Un segundo Hercules, TC-65, traslada a invitados especiales y prensa.
Ese día aterrizaron en la Base Marambio dos aviones Hércules C-130, matrículas TC-65 y TC-66 y nuevamente el Fokker F-28 matrícula T-01, trasladando autoridades nacionales y además una escuadrilla de cuatro aviones reactores BAC Canberra Mk-62 sobrevoló la base antártica, retornando luego a Río Gallegos.
Cabe destacar que una intensa actividad aérea tuvo la Base Marambio el día anterior a la celebración, el avión Hércules C-130 matrícula TC-61 transportó dos helicópteros Hughes 369HM como parte de la operación “Aniversario”.
Fuente: Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina.

Primer Vuelo Transantártico Tricontinental

Operación "Transantar" del 4 al 10 de diciembre de 1973.

Llevada a cabo con un avión Hércules C-130, matrícula TC-66 se realizó con carácter experimental, pues se trataba de unir Buenos Aires con Australia y Nueva Zelanda pasando por el Polo Sur, con escala en la Base Marambio.
De frente a un futuro muy cercano, que ya vivimos, el primer vuelo transantártico tricontinental realizado con un avión Hércules C-130, desplegó para el país una nueva posibilidad, que la República Argentina, ahora terminal de tantas líneas aéreas, abandone su situación marginal para transformarse en un importante centro de comunicaciones aéreas.
Nuestros aeródromos, pasaron a ser de tránsito, en lugar de aeródromos terminales, es decir que el mundo ahora "no termina allá abajo"; Australia, Nueva Zelanda y Oceanía son vecinos nuestros vía Antártida.
PREPARATIVOS Y PARTIDA
El vuelo por sobre el Polo Sur fue logrado tras una cuidadosa planificación en la cual se vertió toda la experiencia que la Fuerza Aérea posee sobre las operaciones en la Antártida.
Largos años de vuelos realizados por aviones de la marina y la aviación proveyeron los datos necesarios para que nada quedara librado al azar, ese factor terrible que los antárticos eliminan de todos sus proyectos. "El azar es la puerta por la cual entraron tantas tragedias en la Antártida", pudo recordar el brigadier Fautario, mientras comentaba la realización del vuelo transpolar.
Apenas decidido el asalto sobre el Polo, con carácter de urgencia extrema se planteó la solución de tres problemas: el de la autonomía necesaria para cubrir la ruta proyectada, determinar estrictamente los pesos posibles con los cuales podía operar el avión y la factibilidad de tocar los distintos aeródromos disponibles para el viaje.
Inicialmente se reconoció la necesidad de elevar a veinte horas la autonomía del Hércules, que tiene capacidad para volar trece horas sin necesidad de reabastecerse.
El grupo técnico de la I Brigada Aérea asumió la tarea de modificar los sistemas de combustible del aparato y de dotarlo con dos tanques extras de combustible, lo cual se logró en un lapso sumamente breve y con un costo tan bajo que justificó la interrupción de un contacto inicial con la empresa constructora del avión. Esta firma consideraba que las modificaciones demandarían 45 días de trabajo y, además, pasó un presupuesto muy elevado para realizarlo.
Las pruebas en vuelo de los nuevos equipos -inclusive cambios en las instalaciones electrónicas de la aeronave- confirmaron la capacidad y el ingenio del personal civil y militar de la I Brigada Aérea.
Precisamente, en el curso de uno de los vuelos de verificación -comprobados ya la bondad de los sistemas de combustible y de navegación- se estableció un enlace radial con la base Marambio, durante el cual el personal destacado en esta pequeña isla antártica informó que el estado de la pista, era excelente y que la temperatura en la zona era de -2ºC, es decir una marca "primaveral" para esa base.
El tiempo imperante en nuestra principal estación aérea en la Antártida introdujo una variante en los cálculos de vuelo pues se había estimado que el despegue de Marambio se haría con unos cinco grados bajo cero. Con bajas temperaturas se simplifica la operación de despegue de un avión de turbohélice. El aire es más denso y asegura que los motores alcancen en pocos segundos su máxima potencia, acortando la distancia precisa para que el avión logre la sustentación necesaria para despegar.
Dados los 1.200 m de la pista de la base Marambio, se requería contar con una temperatura relativamente baja para que un avión logre la sustentación de 75 toneladas.
Por ello se convino en utilizar cohetes auxiliares, denominados "JATOS" que en número de ocho representan durante algunos segundos una potencia adicional equivalente a dos motores más.
De todos modos, aquella conversación radial con Marambio apuró los hechos y entonces se fijó para la noche del martes 4 de diciembre de 1973 el momento de la partida.
EN LA BASE MARAMBIO
En un vuelo sin alternativas especiales, el Hércules llegó a Marambio a las 02:51 del 5 de diciembre.
Sobre la pista aguardaba otro Hércules, configurado como avión tanque que en un mínimo de tiempo proveyó 17.000 litros de combustible.
En esos momentos en la isla era total la ausencia de viento y la temperatura tocaba los 6ºC, circunstancias desfavorables que imponían utilizar los cohetes para levantar vuelo.
A las 06:50 se dispuso la partida hacia el Polo Sur y enfrentar la etapa más crítica de la operación: recorrer 1200 m de la pista con los motores al máximo de su potencia y los cohetes encendidos para iniciar el gran salto sobre le continente helado.
Y el despegue se hizo; catorce personas a bordo del Hércules respiraron con alivio cuando el avión saltó hacia las nubes para remontarse a los 8.000 m de altura, nivel óptimo para el vuelo.

SOBRE LA MESETA POLAR
El vuelo entre Marambio y Canberra duró 17:54 horas. Una densa capa de nubes ocultó a los ojos de los navegantes el casquete de hielo antártico. En la inmensidad del espacio, rodeado por la impresionante calma silenciosa de las alturas, el avión mantenía contacto radial con el territorio argentino. Desde El Palomar o Río Gallegos llegaban voces de un mundo familiar; tras cada comunicación técnica o parte meteorológico se ocultaba la palabra de aliento de quienes, aunque en tierra, hacían suyo este vuelo de 12.300 km que se tendía entre Australia y la Argentina.
Con vientos favorables y una temperatura extrema de -50ºC, el Hércules llegó hasta los 80º de latitud Sur, en que la densa capa de nubes se abrió para ofrecer a los aeronautas la grandiosa visión de la meseta polar extendiendo por todo el horizonte su deslumbrante blancura.
Próximos al Polo Sur, cuando el radar recibía el eco de las construcciones de la base Amundsen-Scott, a bordo, todos se sentían protagonistas de un momento especial: estaban verdaderamente lanzados hacia la lejana Australia; participaban en la apertura de un camino nuevo cuyas perspectivas políticas y económicas todavía son imprevisibles.

VIENTOS DESFAVORABLES
Poco después de sobrevolar el Polo Sur comenzó a crecer la intensidad del viento y ya cerca de McMurdo, la base estadounidense sobre el mar de Ross, las ráfagas alcanzaban a los 155 km/h.
Desde ese momento el viento comenzó a ser un obstáculo para la marcha del avión. Debido a ello el Hércules tocó tierra en la capital de Australia con casi dos horas de retraso, lo que implicó un peligroso consumo de combustible.
Para esta última parte del viaje se dispuso de informaciones meteorológicas provenientes del Centro Meteorológico Mundial de Melbourne, pero aquellas no fueron lo suficientemente exactas. Los vientos de altura reales excedieron por mucho a los vientos calculados.
Tras el paso del Hércules sobre la Antártida podemos afirmar que en el futuro los datos de la meteorología serán de valor fundamental para evitar que sobre el pasaje de Drake o sobre el Pacífico, los vuelos comerciales sufran peligrosas demoras a causa de los vientos de proa.
Sobre las cartas de tiempo circumpolares confeccionadas diariamente por el Servicio Meteorológico Nacional, los pilotos deberán buscar un "hueco" entre los trenes de ciclones que circunvalan el continente Antártico para contar con la ayuda de vientos de cola y llegar a destino con un margen aceptable de seguridad.
Además, la insuficiencia de los datos del tiempo disponibles en el océano Pacífico al oeste de la Argentina, o en el océano Índico, al oeste de Australia recomiendan el empleo de boyas automáticas para cerrar la red meteorológica alrededor del Sexto Continente.

LA VUELTA
El Hércules despegó el sábado 8 de diciembre del aeropuerto de Canberra rumbo a Christchurch, en Nueva Zelanda, para partir desde allí el día 9 a las 23:54 de regreso a Argentina.
Volando en línea recta, el Hércules puso proa a Marambio dejando a un costado la ruta al Polo Sur. Dadas las desfavorables condiciones meteorológicas que presentaba el área de la base Marambio, el aparato continuó su vuelo directo hasta Río Gallegos, donde tocó tierra ese mismo día a las 23:43, aparentemente once minutos antes de partir de Nueva Zelanda.
Paradojal engaño de la astronomía y de los husos horarios…
Cuando el Hércules descendió en Buenos Aires, nada indicaba en su estructura que hubiera puesto fin a un viaje audaz que unió a tres continentes a través de una ruta peligrosa como pocas: Sudamérica, Antártida y Australia.
La magnitud del vuelo organizado por la Fuerza Aérea aparece disimulada por la normalidad que rodeó al operativo; pero actualmente los vuelos a través de la Antártida se han incorporado a lo cotidiano, a la noticia regular de este siglo en que los hombres perdieron su capacidad de asombro.
Aunque el mundo de los hielos antárticos siga lleno de peligros, aunque el frío y el viento opongan murallas casi infranqueables a la actividad humana, el Hércules C-130 abrió una nueva etapa en un mundo donde la geografía es cada vez más pequeña.


Fuente y agradecimiento: Fundacion Marambio.

Colombia en la Antartida

En febrero de 2015 la Fuerza Aérea Colombiana se encontraba en misión en la Antártida con una tripulación y aeronave C-130 desarrollando nuevas capacidades operacionales.
Durante la misión por primera vez un piloto C-130 colombiano fue certificado en vuelo antártico, garantizando así que Colombia en cualquier momento llegue hasta el continente blanco en misiones de investigación y/o humanitarias.

Fuente FAC.

miércoles, 6 de abril de 2016

Estacion Cientifica Almirante Brown

El sector de la costa de la península Antártica sobre el mar de Bellingshausen entre los 64 y 65º de latitud S recibe el nombre de costa Danco. En esta costa se encuentra Puerto Paraíso, una amplia entrada de mar al SO de la bahía Andvord, protegida por un arco formado por las islas Lemaire, Crámer y Bryde.
La base esta instalada en la península Sanavirón, un macizo rocoso con un morro de casi 70 metros de altura: punta Proa, dónde están situadas las instalaciones. Sus coordenadas geográficas son: 64º53’S y 62º53’W.
En Puerto Paraíso los barcos cuentan para fondear con el apoyo de varias balizas: Punta Proa, en el lugar homónimo; Punta Vidt, en la caleta General Ricchieri; Punta Conesa, sobre la entrada de Puerto Leith; islote Hanka, en el islote homónimo dentro de Puerto Paraíso; Punta Piedras, en caleta Oscar; y el faro Isla Crámer.
Cerca de la base existe el refugio Ortiz, dependiente de la Armada.
Durante la Campaña Antártica de Verano (CAV) 1950-51, se construyó un destacamento en este lugar. La primera dotación estuvo integrada por:

Teniente de Fragata Antonio VAÑEK
Cabo Aldo PERALTA Radiotelegrafista
Cabo Miguel SOTELO Enfermero
Cabo Teófilo VILLAREAL Maquinista
Marinero Dolores IRAZÁBAL

El destacamento funcionó como observatorio meteorológico y base de apoyo a campañas antárticas hasta 1960, fecha en que fue clausurado temporariamente.
En el verano 1964-65, sobre la base de las instalaciones existentes, personal del Instituto Antártico Argentino (IAA) procedió a reciclar el destacamento. Desde ese momento puede ser considerado como uno de los más completos laboratorios de biología existentes en la península Antártica.
Se habilitó y equipó una casa-habitación de 292 metros cuadrados.
Se montó también un edificio para uso de los investigadores con tres laboratorios, gabinete fotográfico, estación de radio de emergencia, oficina y biblioteca.
Además se instalaron dos tanques plegables de combustible de 36.000 litros cada uno.
Se la denominó “Estación Científica Almirante Brown” y fue inaugurada el 17 de febrero de 1965 en una ceremonia que contó con la presencia del entonces director del Instituto Antártico Argentino (IAA), contralmirante Rodolfo N. M. PANZARINI, y del Ministro de Defensa, Doctor Leopoldo SUÁREZ.
Se desarrollaron programas de investigación que comprendieron las disciplinas de biología (zoología y botánica), bioquímica, fisiología humana y animal, patología, bacteriología, meteorología, auroras, radiación nuclear (ambiental), glaciología, oceanografía y ecología.
El paraje en el cual se asentó la estación tiene un clima relativamente benigno con una temperatura media anual de -2ºC, a pesar de su mínima absoluta registrada el 9 de agosto de 1958 de -29ºC.
En Brown tenían equipos e instrumental adecuados para toda clase de investigación biológica y química, pues en esta base no sólo se trabajó sobre la fauna terrestre y marina de la zona, sino que también se llevaron adelante estudios químicos del agua de mar para determinar su contenido de sales y sustancias nutrientes, base de toda la vida en el mar.
Por lo demás, la estación contaba con redes y extractores de muestras de fondo, una lancha de motor para investigaciones desde la cual operaban hombres-rana dedicados a la captura de ejemplares biológicos, en especial invertebrados marinos.

A lo largo de los años de trabajo, sobre materiales y observaciones efectuadas en Brown, se elaboraron más de un centenar de contribuciones científicas que fueron editadas por el Instituto Antártico Argentino, así como trabajos sobre medicina y fisiología humana y animal que en gran parte son el fruto de la labor conjunta de los especialistas del Instituto Antártico Argentino con personal de la Facultad de Medicina de Buenos Aires y otros organismos científicos.
El 12 de abril de 1984, un incendio de proporciones destruyó la mayoría de sus instalaciones salvándose la casa de emergencia, el acuario, el mareógrafo y la usina principal. Desde entonces y a partir de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 1988-89 ha sido activada sólo parcialmente. Se realizan trabajos de investigación de los siguientes temas: ecología costera (parámetros físicos del agua, radiación solar, nutrientes y plancton); oceanografía física (medición de corrientes y mareas).
Durante la campaña 1995/96 el Departamento Logístico de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) construyó dos módulos habitacionales; uno destinado a Laboratorio y el otro a casa-habitación con sus correspondientes comodidades.
Actualmente se ha iniciado la construcción de la casa principal que constará de 4 habitaciones, comedor, cocina y 2 baños; la capacidad de la casa es para 8 personas. Se estima su terminación en la Campaña Antártica de Verano (CAV) 1999-2000.

Fuente y agradecimiento: Fundacion Marambio.

jueves, 31 de marzo de 2016

Base Melchior, fundacion

Se establece en el Sector Antártico Argentino el Destacamento Naval Melchior. Estaba ubicado en la isla Observatorio a 64º 19' 42 S. y 62º 59' W.
Se inaugura en la isla Observatorio, archipiélago Melchior, el Observatorio Meteorológico Melchior, obra largamente acariciada que se concreta junto al Destacamento Naval, constituyendo la primera avanzada de la Armada en plena Antártida.
LOS ANTECEDENTES

En enero de 1942 partió en Buenos Aires el transporte de la Armada "1º de Mayo", al mando del Capitán de Fragata Alberto J. ODDERA, para estudiar el litoral occidental de la península Antártica, en especial el área de las islas Argentinas y de Melchior. En estas se levantaron un faro y una baliza ciega.
El archipiélago fue visitado nuevamente al año siguiente, continuándose con el trabajo cartográfico y se reportó el faro. La zona no registró mayores novedades hasta que en 1946 la Comisión Nacional del Antártico patrocinó nuevos viajes de exploración. En una resolución del 2 de octubre de ese año declaro que "era conveniente ocupar con nuevos observatorios o estaciones científicas ciertas regiones de las tierras antárticas".
Tras una compleja serie de gestiones culminaron los preparativos de una expedición que zarpó hacia el S en enero de 1947, al mando del Capitán de Fragata Luis M. GARCÍA, integrada por los transportes "Patagonia" y "Chaco", los patrulleros "King" y "Murature", el buque-tanque "Ministro Ezcurra" y el ballenero "Don Samuel".
El ballenero "Don Samuel", contratado a la Compañía Argentina de Pesca y comandado por el Teniente de Navío Jorge R. PISSANI REILLY, realizó muchas barridas a lo largo de la costa en viajes de observación. En 1947 las islas fueron muy visitadas por buques de distintas naciones.
"El último día de enero de 1947, con un cielo puro y un sol radiante, el viejo "Patagonia" fondeó en Melchior; veterano de las costas australes, con el escaso poder de sus máquinas y un desplazamiento que no llegaba al millar y medio de toneladas, había marchado a la Antártida para completar una brillante foja de servicios…"
"En la punta Gallows fue instalado el campamento hidrográfico y el pilar para el cálculo del punto astronómico; las partidas de triangulación se esparcieron por las islas y el avión se alistó para el trabajo de fotografía aérea…"
"Al sur de Gallows existe una pequeña caleta que forma una dársena natural en la isla Observatorio. La caleta ofrecía un abrigo para embarcaciones menores y la poca profundidad de su boca, una protección contra los grandes trozos de hielo".

(Relatos Antárticos - Capitán E. DÍAZ)

miércoles, 30 de marzo de 2016

Brasil inicia reconstruccion de su base

El Ministro de Defensa de Brasil, Aldo Rebelo, se trasladó hasta Punta Arenas para encabezar la Ceremonia Simbólica de Colocación de la Primera Piedra de la Estación Antártica de Brasil, “Comandante Ferráz”, ubicada en la bahía Almirantazgo. Se trata de la reconstrucción de la base brasilera que fue dañada por un incendio el 25 de febrero de 2012, debido a una explosión en la sala de máquinas, la cual arrasó con toda la estación, dejando a dos personas fallecidas.
El Ministro de Defensa se refirió al proceso de reconstrucción: “es un proyecto de construcción de una base ya existente, que sufrió un accidente y que hoy debemos reconstruir. Tenemos un proyecto arquitectónico, moderno, adaptado a todas las exigencias para cumplir su misión de pesquisas en varias disciplinas de la ciencia”. Además, aprovechó la oportunidad para agradecer el apoyo chileno. “desde el primer momento en que construimos la primera base en 1984 ha sido posible gracias a la solidaridad, el apoyo y la logística que el Gobierno chileno y los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores de Chile han ofrecido a Brasil”.

lunes, 21 de marzo de 2016

Aniversario de la fundacion Base Antartica San Martin

El día 21 de marzo de 1951 se conmemora un nuevo aniversario de la fundación de la Base Antártica “San Martín” por parte del General de División Hernán PUJATO.
Está ubicada en el islote Berry, en bahía Margarita, Península Antártica.
Es la primera instalación argentina ubicada debajo del Círculo Polar, constituye la estación permanente argentina más occidental del Territorio Antártico Argentino y se encuentra en la zona de superposición de pretensiones con Chile y el Reino Unido.
En la misma, se encuentra depositadas las cenizas de su fundador.
Fuente y agradecimiento: Direccion Antartica - Ejercito Argentino.